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Merece la pena acercarse hasta el Puente del Perdón, frente al Monasterio de El Paular, en el término municipal de Rascafría, que recibe este nombre porque los reos que eran conducidos a la Casa de la Horca podían apelar su sentencia por última vez sobre él. Aunque data del siglo XIV, el puente tuvo que ser reconstruido en el XVIII debido al estado de deterioro en el que se encontraba por las crecidas del río Lozoya. Se trata de una construcción de sillería de granito con tres arcos de medio punto que sirvió a los monjes de El Paular para acceder al molino de papel propiedad del monasterio. Fue papel de aquel molino, el primero que existió en Castilla, el que se empleó para imprimir la edición príncipe de la primera parte de El Quijote.

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